Deuda Pública en Guatemala

La Dirección Nacional del Endeudamiento Público es el órgano de línea del Ministerio de Economía y Finanzas, rector del Sistema Nacional de Endeudamiento, encargado de programar, presupuestar, normar, negociar, registrar, controlar, contabilizar y coordinar la aprobación de las operaciones de endeudamiento público y de las operaciones de administración de deuda; atender el servicio de las operaciones de deuda del Gobierno Nacional, realizar operaciones conexas para una administración prudente de la deuda, actuar como agente financiero único del Gobierno Nacional, preparar y publicar las estadísticas de la deuda pública. Depende directamente del Vice Ministro de Hacienda.

La deuda pública de un país se considera sostenible si el gobierno puede cumplir con todas las obligaciones de pago actuales y futuras sin asistencia excepcional o sin caer en incumplimiento. Los analistas examinan si las políticas necesarias para estabilizar la deuda son viables y permitirán que se mantenga el potencial de crecimiento o que avance el desarrollo.

 Cuando los países se endeudan en los mercados financieros, los riesgos asociados al refinanciamiento también son importantes las crecientes demandas sociales en salud, educación, seguridad, justicia, combate a la hambruna y desnutrición infantil, reducción de la pobreza y pobreza extrema, entre otros. A esto debe agregarse la permanente opacidad y falta de transparencia del gasto, alimentadas fuertemente por la corrupción. Si bien la inversión pública es parte de los gastos, esta permanece estática en términos relativos, constituyéndose, a través del Listado Geográfico de Obras, en el principal botín para la mayoría de los diferentes actores políticos que participan en la negociación y aprobación presupuestaria, así como de los financistas de las campañas políticas. Con este actuar, el efecto multiplicador económico y social de la inversión pública se ve reducido a su mínima expresión.

 Por el lado de los ingresos estos se presentan siempre insuficientes, justificando tal situación por diversas causas entre las que destacan la insuficiente recaudación tributaria, escasa o nula capacidad de generación de ingresos públicos por realización de actividades propias, así como por la misma y relativa elevada proporción del gasto público respectivo.

La situación señalada, tanto en los gastos como en los ingresos, se ha convertido en una constante que se resiste al cambio y al desarrollo, configurada por un sistema político-económico con profundos rezagos económicos, sociales, productivos y tecnológicos.


        Si bien los presupuestos públicos se sustentan y se fortalecen en el comportamiento de los ingresos tributarios, lo cual es prudente y necesario, esta relación simbiótica no siempre está presente en la elaboración de dichos presupuestos. Este divorcio permanece en el proyecto de presupuesto del ejercicio fiscal 2022, lo cual se evidencia en la gráfica siguiente, donde se aprecia que la dinámica de la deuda superará el comportamiento de los impuestos





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